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jueves, 19 de mayo de 2011

La mujer perfecta. ¿Existe?



La imagen juega un papel muy importante en la sociedad actual. Los medios de comunicación nos atacan continuamente con imágenes de todo tipo que generalmente ocupa la publicidad para promover sus productos. Y no sólo la publicidad, sino que el cine, la televisión, etc. cumple un rol importante en las imágenes que reproducen. A través de las películas nos muestran modelos de personas ideales, los que luego se estereotipan y se transforman en modelos a seguir. No es casualidad que la mujer perfecta para muchos y para toda la sociedad es la “típica mujer”, rubia alta muy voluptuosa. Esto es por causa del estereotipo que nos a impuesto tal sociedad que es la madre de la cultura industrial.
Por otra parte el espectador está continuamente viendo imágenes de estereotipos, creados por la industria cultural, como los modelos de personas que deberíamos seguir para ser felices. Es la propia industria cultural la que nos impone que es lo bueno o lo malo, y a partir de esto nosotros nos regimos.

Antiguamente al ver a una mujer gruesa era símbolo de riqueza y de salud, lo que se podemos observar a través de obras de arte dejadas por famosos autores de la época como “Goya” o “Rubens” en su obra de “Las tres gracias” (1625). Al observar la obra de Rubens podríamos decir que estas mujeres seguramente jamás se habrían contenido de comer por el hecho de engordar, es mas, es posible que las personas de su sociedad las viera como hermosas e incluso las envidiaran, ya que en aquella época, como se ha comentado antes, estaba muy bien visto. Hoy en día no hace falta decir que este aspecto ha dado un giro de 180º.
 
Este es un cambio totalmente drástico, podríamos decir que se ha visto sumamente influenciado por los estereotipos creados por la publicidad y los medios de comunicación sobre la mujer perfecta. Lo cual también ha provocado en la sociedad femenina numerosos complejos de apariencia los cuales conllevan un compulsivo consumo cosmético, obsesiones por las dietas y cierta dependencia a la cirugía, por buscar una perfección inalcanzable creada por los medios de comunicación.
Dicha obsesión por ser como las mujeres presentadas por la publicidad afecta de una manera preocupante en el sector de la delgadez, el deseo de ser igual de delgadas que estas mujeres pensando de este modo que podrían llegar a ser igual que ellas, sin tener en cuenta en ningún momento que dichas mujeres son excesivamente delgadas. Estas obsesiones derivan en la necesidad urgente por adelgazar acudiendo a las dietas y centenares de ocasiones sin necesidad alguna de ello, lo que desgraciadamente en el mayor numero de los casos conlleva problemas alimenticios como la anorexia y la bulimia.
 
¿Quién no ha tenido una Barbie? ¿O se la ha comprado a sus hijas?

Yo misma he tenido cientos de Barbies sin saber lo que estas muñecas han podido y pueden llegar a ocasionar. Una de las principales críticas a Barbie es que ejemplificaba un modelo de una mujer perfecta, con unas medidas imposibles y que generaba ansiedad, insatisfacción y conductas alimentarias aberrantes al ir entrando en la adolescencia las niñas que habían tenido a Barbie como su juguete favorito. La difusión de Barbie es enorme. Se ha calculado que el 90% de las niñas americanas entre 3 y 10 años tienen una Barbie y si tienen una, lo normal es que tengan al menos siete más. En 1971, Mattel ajustó sus moldes y la nueva muñeca tenía más caderas y menos pecho pero se la siguió haciendo responsable de los problemas de dietas de las adolescentes occidentales y de la adicción a la cirugía plástica pocos años después. La omnipresencia de la nueva muñeca se asoció con las preocupantes cifras de trastornos de la alimentación en Estados Unidos y en todos los países de su entorno cultural. Según datos recientes, el 2% de las niñas norteamericanas desarrollan anorexia en algún momento de sus vidas, el 15% una bulimia y el 70% se ven gordas. En 1961 el equipamiento de la “Barbie canguro” venía con un libro titulado “Cómo perder peso” que incluía el siguiente consejo: “No comas”. En 1965, otro paquete de accesorios llamado “Fiesta de pijamas” incluía el mismo libro y una báscula rosa que marcaba 50 kilos lo que sería 16 kilogramos menos de lo que debería pesar una persona de su altura.

La obsesión por adelgazar es una realidad en la sociedad actual, estamos invadidos por imágenes de cuerpos perfectos los llamados “90 - 60 - 90” que invitan continuamente a reducir el peso e imitar el modelo.

Hoy en día es prácticamente imposible no verse afectado por la imagen de los medios
con el objetivo de tener un cuerpo escultural y poseer los cánones de la belleza que imperan en nuestra sociedad, cada vez mas personas se ven afectadas por enfermedades de este tipo y cada vez hay mas personas que rechazan a su propio cuerpo, avergonzándose de él. Tenemos que ser conscientes y no dejarnos engatusar.


Jovana Punisic
 

lunes, 21 de marzo de 2011

Desigualdades de género en las sociedades profesionales de salud pública

Las desigualdades de género se producen por posiciones jerárquicas en las sociedades profesionales de salud pública. Se han realizado numerosos estudios en diferentes países que han dejado claro la representación desigual de hombres y mujeres en posiciones de liderazgo y reconocimiento científico. Astrofísica descubridora de la primera radio señal de pulsar, Dorothy Crowfoot Hodgkin química pionera en la aplicación de rayos X a la bioquímica, Sophie Germain era matemática francesa destacada en su aporte a la teoría de números, Rachel Carson figura clave en ecología y la generación de conciencia ambiental y Jane Goodall primatóloga que estudió el uso de herramientas en chimpancés, todas estas mujeres entre muchas otras han significado y significan mucho gracias a su trabajo y más tarde o mas temprano han sido reconocidas gracias a su trabajo.

En España también se han realizado varios estudios en la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Pero ha decir verdad en los últimos años ha aumentado progresivamente el número de mujeres científicas y que además son reconocidas. Todo esto es gracias a las diferentes organizaciones que intentan luchar contra las desigualdades de género pero no ha repercutido en todas las áreas de igual manera. Además de diferenciar hombres y mujeres en posiciones jerárquicas también podemos encontrar varias desigualdades en cuanto a salarios, por ejemplo, una doctora que trabaja en un hospital no cobra lo mismo que un doctor de su misma especialidad y de igual capacidad.

¿Pero porqué ocurre esto?

Las desigualdades de la sociedad vienen dadas por las desigualdades que habían en el pasado. Una mujer debía estar en casa cuidando de la familia, pero la mujer actual, la mujer de hoy no es otra que la que consigue compaginar trabajo y familia. Poco a poco desde los años 70’ la mujer se hha ido incorporando a la vida laboral. Por eso no puedo entender aun por qué sigue habiendo dichas desigualdades entre hombres y mujeres en el campo de la medicina en física Albert Einstein e Isaac Newton, en sociología Auguste Comte, en antropología Claude Lévi-Strauss, en psicología Sigmund Freud... Los científicos famosos son incontables por disciplina, y sean famosos o no, la realidad es que en general se trata de hombres. ¿Pero que pasa con las mujeres científicas? Las universidades forman miles de futuras científicas, pero a la hora de ocupar primera plana la sociedad no hace ni caso. Yo quisiera nombrar a unas cuantas de ellas para que podamos observar lo magníficas que eran y que si no fuera por ellas muchas de las cosas de hoy en día no existirían. Marie Curie era investigadora de la radiactividad, Rosalind Franklin trataba la biofísica que fue crucial para el conocimiento del ADN.
La situación actual de la mujer en cuanto a profesional de la salud pública debe cambiar.

Jovana Punisic