A pesar de que la situación de la mujer en lo referente a discriminaciones ha mejorado, todavía encontramos situaciones cotidianas en las que las mujeres se ven sometidas a la esclavitud de la imagen que según el modelo de sociedad imperante y los procesos a los que tiene que someterse para ajustarse al prototipo que se le asigna.
Poco a poco esa imagen se ha ido renovando, y ahora, ya empezamos a encontrar anuncios en televisión donde los hombres también son los que cocinan, limpian o juegan con sus hijos.
Esa evolución en la publicidad, no es más que el reflejo de la evolución personal que ha sufrido la imagen de la mujer en la sociedad. Dicha evolución la podemos ver si pensamos en muchas de nuestras abuelas: ellas son las que cocinan, limpian, compran… y nuestros abuelos los que hacen las pequeñas chapuzas del hogar tradicionalmente asignadas a los hombres.